En uno de los andenes de la Estación Central de Newcastle el Rotary Club de la ciudad instaló hace tiempo un piano para que, mientras esperaban la llegada del tren, los pasajeros que lo desearan deleitaran al resto de allí presentes con sus dotes musicales.

Hace unos días, un sin techo se acercó al piano. En un primer momento, un policía que estaba en el andén le instó a marcharse de alló. No obstante, el vagabundo, un joven de 26 años, se resistió y, con sus ropas mojadas, se sentó ante el instrumento musical. "El policía y varios viajeros comenzaron a reírse de él", explicó en su página de Facebook Michael Kinnison, un testigo.

Lo que entonces ocurrió nadie lo esperaba y dejó atónitos y profundamente emocionados a los pasajeros, según el diario 'The Chronicle'. El chico, que más tarde fue identificado como Alan Donaldson, comenzó a tocar de forma brillante varias piezas de Ludvig Van Beethoven. Entre ellas, 'Para Elisa' y la sonata Claro de Luna. "Todo el mundo se quedó conmocionado por la bella versión que hizo de 'Para Elisa'", relata Kinnison, que añade: "Una mujer que al principio se reía de él acabó llorando".

 

 Desde entonces, el joven va cada día a la estación y, durante un rato, toca el piano, asegurando que para él ese momento "rompe con toda la hostilidad que vive en las calles". El chico lleva semanas durmiendo en la puerta del casino de la ciudad. Tras identificarle en el vídeo colgado en las redes sociales, un compañero de clase del joven vagabundo ha iniciado una campaña para recoger fondos con que lograr que el pianista sin techo encuentre una vivienda. EP.COM
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Francesc Puigcarbó

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