Y aquí viene la novia, toda vestida de blanco y yace en un…¿ataúd?. Sí, así es como llegó Jenny Buckleff, de 58 años, a su boda: en un cajón cerrado tirado por una moto.

Ella solía trabajar como embalsamadora en un salón funerario y dijo que quería algo “diferente” para su casamiento. “En vez de entrar en un carruaje, dije `voy a aparecer en un ataúd´”, explicó. Si bien admitió que ella no suele tener esas actitudes bizarras y trabaja en un lugar donde debe estar elegante, decidió hacer algo diferente. No obstante, el cajón le pertenecía a su hermano, que está lleno de tatuajes y tiene un estilo mucho más salvaje.


Su cuñada, Hayley, afirmó: “Mi marido ha estado interesado siempre en esqueletos y calaveras. la casa está llena de ornamentos como esos y él está cubierto de la cabeza a los pies con tatuajes. El ataúd fue comprado como un regalo y él lo transformó en un remolque. Cuando vamos de viaje, lo llevamos atrás para llevar el equipaje”, pero admitió que muchos lo miran con rechazo.

Sin embargo, la atrevida novia no le avisó a los invitados de sus planes, apostando a generar un gran shock en ellos al momento de entrar a la iglesia. Y lo logró, porque confundió a todos. No obstante, algunos presentes sí lo sabían, incluido Chris, su prometido, y reconoció que cuando se lo dijo él se sorprendió pero le dijo que si ella estaba feliz, le seguiría la corriente.

Jenny y Chris se conocieron seis meses atrás y se comprometieron a los treinta días de conocerse. Su esposo revela que cuando se vieron en la plaza La Victoria, en Hanley, un pueblo de Inglaterra, le dio su número, pero como estaba ebrio le dio uno equivocado. No obstante, algunas semanas después se encontraron en un bar y él admitió que “fue amor a primera vista”. Algunas semanas después, le propuso casamiento. periodismo.com
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Francesc Puigcarbó

COMENTARIOS:

2 comentarios

  1. Leyendo esto yo creo que los asilos de locos estan llenos de gente con juicio. Americanices!!!!!!

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  2. yo cerraría la tapa, clavaría los clavos y la dejaría dentro por imbécil.

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