Un turista australiano provocó la chanza generalizada en Pontevedra cuando, siguiendo las indicaciones de su GPS, se vio acorralado entre los callejones del casco histórico de la ciudad. El hombre, desesperado y harto de transitar por sitios por los que un coche nunca debería pasar, decidió estacionar su vehículo en plena escalera de la plaza de Teucro para pedir ayuda —según informa El Progreso—. La imagen que dejó el individuo resulta tan llamativa que ni la Guardia Civil se ha podido resistir a compartirla en redes sociales... con un tono de guasa, todo hay que decirlo.
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Francesc Puigcarbó

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