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LA LEYENDA DE LOS POLLOS MUTANTES DE KFC

17.2.16 Francesc Puigcarbó 0 Comments


Que en las cadenas de comida rápida la calidad de los ingredientes es muchas veces mejorable no es ningún secreto. Todo el mundo lo asume cuando cae en la tentación, lo mismo que sabe que ese menú con patatas gigantes y un refresco enorme no es la opción más saludable.

Pero cuando la cosa realmente se anima es al hablar de las leyendas urbanas que suelen rodear a estos establecimientos. Y KFC y su pollo frito –además de arrasar en Navidades en Japón– en este asunto suele tener un papel protagonista. Que levante la mano quien nunca haya escuchado la terrorífica narración de alguien que conoce a alguien que se encontró una cabeza de pollo entre las piezas rebozadas, o ha escuchado rumores sobre el origen de la carne y mil historias más.

Pero, sin duda, la preferida por los amantes de las conspiraciones es esa que asegura que los pollos usados por KFC son algo así como animales mutantes, modificados genéticamente para no tener piel y andar por ahí con -atención- 4 patas y 6 alas. Vaya, el sueño de cualquier loco del pollo frito.

Aunque suene muy surrealista, la historia lleva tiempo circulando por la red e incluso hay fotos de este curioso espécimen. Un pollo mutante pero, ojo, que por lo visto se cría suelto y feliz en el corral, como una gallina campera de esas que pone huevos ecológicos que se cotizan a millón.

Un tema que puede sonar a chiste pero que ha acabado en los juzgados. Según informa Reuters, recientemente un tribunal en Shanghai ha condenado a tres compañías tecnológicas por permitir la difusión de rumores y fotos sobre estos pollos mutantes. Un hecho denunciado por Yum Brands Inc’s -la empresa que controla la cadena KFC en China-, que se ha mostrado satisfecha con la condena que contempla multas económicas y una disculpa pública por difamación.

Pero más allá de la vertiente legal, lo más curioso es que las fotografías corresponde a un experimento hecho en su momento a base de Photoshop para demostrar precisamente lo fácil que era hacer circular un bulo por Internet. El propio creador de la imagen del pollo mutante, Eric Wayne, explica en su web cómo se ha convertido en parte de una leyenda urbana, y como los medios en 2014 difundieron el montaje de Photoshop como prueba de que KFC no usaba pollos normales para elaborar sus productos.

Es más, la historia de las fotos suele combinarse con otra leyenda que asegura que el cambio de nombre de Kentucky Fried Chicken a KFC fue impuesto por las autoridades al descubrirse que lo que ofrecían en sus menús no era pollo. “Muchos creen que el cambio en la marca ha sido por la mala prensa de la palabra frito, pero en realidad se debe a que no ofrecen pollo, sino organismos modificados genéticamente”, se puede leer todavía por ahí. Simplemente genial.

Evidentemente, lo absurdo de estas leyendas no significa que algunas de las grandes compañías de comida rápida no hayan estado involucradas en casos relacionados con seguridad alimentaria y malas prácticas. Sin ir más lejos, la agencia Reuters recuerda que tanto KFC como McDonald’s en China se vieron envueltas en un escándalo al descubrirse que uno de sus proveedores reutilizaba productos que habían sido retirados. 20minutos.es

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