Un hombre de Rotorua (Nueva Zelanda) engañó a una mujer para que tuviera relaciones sexuales con él, al afirmar que se vio obligado a beber veneno y que moriría si ella no dejaba que diera rienda suelta a sus instintos. El caballero no identificado, de 24 años, se declaró culpable en el Tribunal del Distrito de Rotorua, por cargos de relación sexual inducida con amenazas y extorsión, publicó un diario local.
La policía cuenta que, en el momento del incidente, el individuo se presentó en la casa de la víctima “con la cara roja, encorvado, y agarrándose las costillas” (un actor del método de proporciones bíblicas), mientras le contaba la falsa historia de cómo lo habían golpeado y lo habían obligado a beber una sustancia tóxica, que acabaría con él en muy poco tiempo. ¡¡¡Menudo ‘historión’!!!
También le comentó que no había antídoto y que la persona que lo había envenenado había volado al extranjero. El delincuente afirmó que moriría, a menos que eliminara la toxina sudando, y la mejor opción era ‘darle al fornicio’. Así, sin anestesia.
La mujer sugirió que saliera a correr para transpirar un poco, pero el hombre rechazó la idea, diciendo que tenía que sudar de una “manera particular“. ¡¡¡Y tan particular!!! Poco después, la joven recibió varios correos electrónicos de un remitente desconocido, que aparentemente verificaron la rocambolesca historia, y en los que se indicaba que había que tener cuatro relaciones sexuales al día, durante las primera 48 horas. Ni una más ni una menos.
La víctima, a quien se le prometió un coche y una gran suma de dinero, también recibió varios emails amenazantes que decían que familiares y amigos podrían salir perjudicadas si no obedecía. Finalmente, consintió en acostarse con él porque creía que su vida estaba en serio peligro, según indicó un portavoz de la policía. La extraña experiencia llegó a su fin después de que la mujer confesara lo sucedido a un amigo, que le animó a denunciar los hechos a las autoridades. 20minutos.es
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Francesc Puigcarbó

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