Numerosos japoneses y turistas de todo el mundo se han acercado este domingo a la ciudad de Kawasaki, cerca deTokio (Japón), para asistir al festival anual que se celebra en honor del 'Kanamara Matsuri' (pene de metal, en español). Durante esta fiesta, los japoneses piden fertilidad a los dioses, que nazca bien un hijo que está en camino o protección ante enfermedades de transmisión sexual. También hay festividades semejantes en otras partes del país. En Kawasaki los japoneses veneran con gritos de júbilo relicarios con tres falos, uno de ellos de metal. Según la leyenda, la diosa original Izanami dio a luz al dios del fuego Kagutsuchi y sufrió graves quemaduras en el bajo vientre, tras lo cual fue cuidada por los dos dioses protectores de la fragua (de ahí el falo de metal). Desde entonces, ellos dos son considerados también los protectores ante las enfermedades sexuales y favorecedores de los partos sanos. 

PENE ROSADO Y OTRO EN PEDESTAL 

 Otra imagen es de madera y es sacada a las calles en un pedestal portátil, mientras que la última es un pene rosado que fue donado por los empleados de un club de travestís. La gente come en las calles dulces de todo tipo con forma de falo, algunas japonesas se fabricaron sombreros con forma de espermatozoide y en el templo se venden camisetas, así como velas y otros suvenirss con formas fálicas. La cita tiene su origen en el siglo XVII, cuando las prostitutas rezaban a los dioses para que el negocio les fuese bien y que las resguardase de enfermedades relacionadas con su oficio. 

HOMBRES DE HASTA 34 AÑOS VÍRGENES 

De acuerdo con un estudio de Instituto de Investigación de Población y Seguridad Social de Japón del año 2010, un 36,2% de los hombres no casados de entre 18 y 34 años nunca ha tenido relaciones sexuales. A ello se suma que el país sufre por la caída en la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población. De hecho, el número de habitantes va en retroceso en la tercera mayor economía del mundo. Pero los que participan en el festival este domingo piensan en otras cosas. "Queremos los verdaderos, queremos los penes verdaderos", gritan dos chicas mientras chupan sus piruletas fálicas. EP.COM
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Francesc Puigcarbó

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